Los biorrollos son estructuras cilíndricas formadas por una bolsa de coco. Estas bolsas presentan una gran resistencia al agua, son muy compactas y están rellenas con diversas fibras orgánicas, aunque en Iley utilizamos biorrollos de coco.

Los biorrollos desempeñan diversas funciones clave en la gestión del agua, el control de la erosión y la restauración de suelos degradados, lo que los convierte en una estrategia eficaz para abordar los siguientes retos ambientales:
Los biorrollos son efectivos para redirigir el flujo y llevar las aguas pluviales hacia zonas de tratamiento. Además, propician la infiltración, facilitando la recarga de acuíferos, un reto significativo en áreas urbanas con alta impermeabilidad. Asimismo, actúan como filtros naturales, eliminando contaminantes como sedimentos, nutrientes y metales pesados del agua de lluvia. Esta función de purificación mejora la calidad del agua antes de que llegue a los cuerpos hídricos, protegiendo así los ecosistemas acuáticos.
Los biorrollos son una opción económica y complementaria a otras técnicas de bioingeniería para controlar el flujo y la erosión en las riberas de los ríos. Los espacios entre los rollos de fibra pueden ser sembrados con esquejes de sauces u otras plantas.
Al disminuir la erosión hídrica y favorecer la infiltración, los biorrollos actúan como defensores de la tierra fértil, siendo aliados esenciales en la producción agrícola sostenible.
