Los gaviones flexibles están diseñados específicamente para su uso en áreas con alta erosión, siendo ideales para proteger márgenes, lechos de ríos, cárcavas, taludes, drenajes y otros revestimientos de suelos expuestos a erosión intensa, con velocidades de agua superiores a 2,5 m/s y pendientes de taludes mayores a 1/2.

El sistema consiste en un saco que presenta las siguientes características: está elaborado con malla de polipropileno multifilamentado, nylon o poliéster de alta tenacidad, resistente a la luz, con diámetro, tamaño de cuadrícula, grosor de hilo y longitud variables. Se puede unir longitudinal y transversalmente, lo que incrementa su resistencia a la erosión.
Los gaviones flexibles se rellenan con grava que se ajuste al tamaño de la malla. Se recomienda colocar biorrollos vegetados sobre ellos para facilitar su colonización y mejorar la integración paisajística.
La principal ventaja de los gaviones flexibles en comparación con los gaviones rígidos metálicos tradicionales es su mayor manejabilidad y capacidad de adaptación a las irregularidades del terreno. Esto dificulta la erosión del suelo entre el gavión y el terreno, minimizando así el riesgo de socavamiento.
Otras aplicaciones de los gaviones flexibles: