Los colchones flotantes están compuestos por envolturas de redes de coco o sintéticas, rellenas con fibra de coco. Estas estructuras tienen dimensiones variadas y están diseñadas para albergar diferentes comunidades de plantas (acuáticas, xerófilas, etc.). Estas plantas pueden venir de viveros antes de plantarse en los espacios destinados a ser vegetados.

Su uso es ideal para la restauración de márgenes y áreas afectadas por una erosión moderada (con una velocidad del agua inferior a 1.5 m/s y una pendiente menor de 1/3), pudiendo colocarse sobre biorrollos o gaviones flexibles. Así como en sistemas de depuración de aguas o en islas flotantes (colchones flotantes).
Los colchones orgánicos pueden contar con estructuras flotantes, que incluyen un elemento flotador como espuma de polietileno de baja densidad, sobre el cual se fija la vegetación y se asegura mediante un sistema de anclaje, dando lugar a lo que se conoce como “colchones flotantes”. Estos sistemas flotantes deben ajustarse a la máxima oscilación del nivel del agua y a las necesidades específicas de cada proyecto, cumpliendo no solo una función estética en el paisaje, sino también actuando como refugio para la fauna y mejorando la calidad del agua a través de la fitodepuración.